La libertad grita desde miles de gargantas
y el orgasmo la precede envuelto en aromas,
la fresca brisa se proyecta sobre el suelo
y aletea con los simpáticos pajarillos nocturnos.
Y así termina la hegemonía de la luna quebrada, sonriente, aguda e incompleta.
Con el usurpador dorado que decayó tiempo atrás,
apremiándola a que abandone su reino de maravillas y tesoros.
linda Oda!! sigue adelante... las liricas de este tipo me encantan.
ResponderEliminar