miércoles, 25 de agosto de 2010

Oda a la Noche.

La libertad grita desde miles de gargantas
y el orgasmo la precede envuelto en aromas,
la fresca brisa se proyecta sobre el suelo
y aletea con los simpáticos pajarillos nocturnos.
Y así termina la hegemonía de la luna quebrada, sonriente, aguda e incompleta.
Con el usurpador dorado que decayó tiempo atrás,
apremiándola a que abandone su reino de maravillas y tesoros.

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